Nos reciben en Porto Rubaiyat en correcto castellano con acento brasileiro, amabilidad y trato impecables a destajo, marca de la casa. El comedor es espacioso y a la vez cómodo e íntimo, los servicios de mesa ayudan a este clima, nos vemos rodeados de todo lujo de detalles. Nos disponemos a probar la cocina innovadora de este restaurante: la tenemos a la vista, nos comentan los beneficios de su horno especial, que alcanza 600º: bastan escasos segundos para cocinar un pescado o marisco, con lo que asándolo por fuera no tendrá tiempo de perder su jugo y su sabor por dentro, alcanzando un punto exquisito como luego pudimos comprobar. |
La carta: completísima. De entrada nos atienden con una bandeja con todo tipo de panes, de sabores y de formas, a destacar el "Pao de Queijo", típicamente brasileño. Los primeros: Vieras Gratinadas y una Ensalada de Gambas y Cecina, auténticas "delicatessen"; de plato principal Pulpo con patata cocida y Mero a la parrilla. Todo en su punto y acreedor de la fama que se le supone a este restaurante. Y los postres... los postres... una sopa fría de frutas con Cassis, aderezada con un surtido de elaboraciones de la casa, deliciosas. Creemos, como atestigua la prensa internacional especializada sobre los demás establecimientos del grupo Rubaiyat, que hemos visitado "uno de los grandes", sin lugar a dudas. Se nos olvidaba: para los amantes del vino disponen además de una carta de caldos de mención. Para darse un gustazo. |