Hemos ido a conocer este singular restaurante asador de carne argentina. Un local agradable, acogedor y bien atendido, con espacio de terraza en verano en la transitada calle de Diego de León. Nos llama la atención el mobiliario de roble, nos dicen manufacturado e importado de Lituania, que tiñe la sala de un tono rústico. Visitando las distintas dependencias comprobamos en la cocina la procedencia argentina del carbón Quebracho sobre el que se cocinan los platos principales de la carta... |
Nos dejamos guiar, probamos las exquisitas Empanadillas de Solomillo, demasiado ricas para empezar. Con el apetito ya fuera de control, nos tiramos a una parrillada de carne argentina variada, presentada en la mesa sobre carbón incandescente, que de todas formas no hubiera tenido tiempo de enfriarse. Llegamos a la Ensalada de Pastel de Centollo, una recomendación con la que quedó claro que pescados y marisco caben en la carta. Rodaballo, Lubina, Dorada, Merluza, Chipirones... y Marmitako (¡mmm...!) No pudimos con toda la carta en un solo día, pero tomamos buena nota. Echamos también de menos no haberlo visitado de noche, nos señalan un piano como el acompañamiento diario de las veladas del restaurante. A ritmo de Tango... |