Debemos destacar a la par la cocina y el trato con el comensal. Estos dos aspectos parecen competir, para agrado de los asistentes. El servicio de sala es discreto y atento, en su punto, lo que permite dar mas enfásis a la oferta gastronómica de su cocina. A nosotros nos deleitaron con: Crema de lentejas con espuma de foie, Raviolis de pato con Chantarella en escabeche de miel y soja, Arroz negro con tallarines de calamar, Atún a la brasa con tomates asados, Carrillera de ternera asada en su jugo con manzana y piñones. Infusión de frutos rojos con espuma caliente de chocolate blanco, de postre. La impresión es que los platos están magnificamente elaborados, y muy acertada su composición de gustos y sabores. Riquísimo. Y por último queremos destacar la presentación de los platos, vajilla y "en place" a la imagen de este restaurante, discreción contrastada con la calidad de su oferta. Por cierto, es casi obligado reservar, el espacio permite acomodar a sesenta afortunados comensales pero es mucho mejor ir sobre seguro... |