Tres meses lleva abierto este restaurante en el Soto de La Moraleja, presentándose como un auténtico valor añadido a la gastronomía de la zona norte de Madrid. Carlos Oyarbide ha proyectado toda su creatividad y experiencia en este nuevo emplazamiento, y por lo visto sin duda contentará a sus numerosos e incondicionales seguidores. ¿Que podemos destacar de este restaurante? Sin duda el cuidado de los detalles, a todos los niveles y en muchos aspectos. Presenta varios salones con ambientes diferenciados, decorados de forma exquisita y exclusiva. En una de las salas tenemos la cocina vista, una tentación, y en el comedor principal destacamos de día una atmósfera tan luminosa como íntima. |
El mismo gusto implicado en la decoración se transmite en la cocina, en continua evolución, creativa. En esta casa se busca sorprender agradablemente al visitante con innovaciones gastronómicas, como muestra las Ancas de Rana fritas sobre una base de Setas de verano a la Provenzal. La búsqueda y selección de nuevos productos es tan relevante como la forma de cocinarlos, con mención para la vajilla en la que se emplatan. Un apartado destacado: la carta de vinos parte de una extensa bodega, seleccionada y cuidada con esmero, y que Carlos Oyarbide quiere poner a la vista de los comensales. Estaremos pendientes como no, de estas buenas intenciones, tanto como de la terraza que va a montar este verano. Una instalación que se presume va a ser magnífica, y que en temporada estival vendrá a completar una excelente oferta. |