Soberbia y vanidad versus arte y buenas maneras El que escribe fue a visitar la recientemente estrenada bodega de los herederos de Marqués de Riscal. En la fotografía: el cercano pueblo de Leza. La fama del arquitecto creador de la instalación es mucho mayor de lo que creo se merece. En Bilbao podemos contemplar las atrevidas líneas de su museo, una obra que puede gustar o no, pero que hay que reconocer como monumental. Bajo un humilde punto de vista, las formas de la edificación del Guggenheim se compenetran a la perfección con el entorno en su zona, industrial y urbano, sirve de transición y agrada a la vista. Lo que ha hecho este señor en Elciego no tiene nada que ver. Para los que conocemos Elciego y La Rioja, y que hemos visto la evolución de su paisaje en los últimos años, asistimos a una pérdida progresiva de la identidad rural. ¿Inevitable? pero esto es demasiado. Se supone que el exterior de una construcción tan significativa debe acompañar al entorno, pero destaca precisamente por todo lo contrario. No llegamos a visitar el interior, huimos antes de intentar adivinar si se podía, y es que tampoco resulta bien señalizado el acceso, si es que lo hay. Lo peor a mi entender es la "actitud" de este recinto. Según dicen el alojamiento en el hotel es caro y los servicios al visitante escasos, para ser un reclamo turístico, si este fuera el objetivo. La cafetería queda reservada a los huéspedes del hotel, para aligerar las visitas, imaginamos, y posiblemente para evitar que se encuentren los acaudalados clientes con los moradores de la zona, en la hora del "vinito". Todo un contraejemplo de integración, imaginamos que cambiará con el tiempo. Lo veré si se me ocurre volver, algún día. Por otra parte hay que decir, y denunciar de alguna manera como me dieron parte algunos vecinos, que a partir del pistoletazo de esta bodega están edificando desaforadamente en Elciego y sus alrededores, con fiebre "innovadora" para colmo, y aprovechando metros como si se tratara de una ciudad asiática. El pueblo ha perdido gran parte de su "encanto", aunque la verdad tampoco era ninguna maravilla con anterioridad. Se puede aprovechar la visita paseando por pueblos cercanos, como Leza, que si guardan las formas combinando con acierto las construcciones y el paisaje montañoso sembrado de viñedos. |